
Seguramente te ha pasado: sientes esa tensión punzante en la parte baja de la espalda y, por instinto, te doblas hacia delante intentando «soltar» o «estirar» la zona. Te alivia un momento, pero a la hora… el dolor ha vuelto. Y a veces, con más fuerza.
Tenemos grabada a fuego la idea de que «si duele, hay que estirar». Pero como fisioterapeuta, tengo que decirte algo importante: tu espalda no es un chicle y, en la menopausia, estirar de más puede ser como echarle gasolina al fuego.
¿Por qué te sigue doliendo si «sueltas» la zona cada día?
A menudo, ese dolor no es falta de flexibilidad. Es falta de estabilidad. A partir de los 40-45 años, entramos en una etapa de cambios profundos donde las reglas del juego para nuestro cuerpo cambian. No es «la edad», es tu química hormonal:
- La caída del colágeno: Con la menopausia, nuestros tejidos pierden colágeno y capacidad de retener agua. Se vuelven menos elásticos y más sensibles a la irritación.
- Articulaciones inestables: Si a una columna que ya está «más floja» por la química hormonal le añadimos estiramientos agresivos y pasivos, lo único que logramos es irritar más los nervios y las articulaciones.
- Pérdida de masa muscular: Al perder fuerza, tu columna se queda sin sus «guardaespaldas» naturales.
Lo que tu espalda necesita no es
flexibilidad, es SOPORTE
Tu columna no necesita que la estiren como si fuera de goma; necesita que tus glúteos y tu abdomen hagan su trabajo y la protejan. Necesitas que tu core sepa frenar los movimientos que te hacen daño.
En lugar de «estiramiento pasivo», te propongo construir 3 pilares de acero para tu día a día:
- Dead-bug: Para enseñar a tu abdomen a estabilizar la columna mientras mueves tus extremidades.
- Puente de glúteo: Porque unos glúteos fuertes son el mejor «seguro de vida» para tu zona lumbar.
- Planchas controladas: Fuerza real y funcional que se traslada a tus movimientos cotidianos.
Deja de poner parches y construye una espalda blindada
En Menopausia Academy, mi primer paso es siempre evaluar si ese dolor es un grito de auxilio de tu cuerpo pidiendo estabilidad. No buscamos que seas la mujer más flexible del gimnasio; buscamos que seas la más fuerte e imparable.
Si estás cansada de estirar sin resultados y sientes que tu cuerpo te está enviando señales que no sabes interpretar, es hora de unir los puntos de tu historia.
¿Quieres dejar de ser una espectadora de tu propio dolor? Te invito a realizar mi Valoración 360: El mapa de tu nueva identidad. Una entrevista clínica profunda donde analizaremos tu contexto hormonal y físico para trazar la hoja de ruta que tu espalda (y tú) necesitáis de verdad.

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